Saltar al contenido

La verdad oculta sobre La Duquesa De Alba Goya

04/06/2020

la duquesa de alba goya

El retrato es asimismo , como el de blanco, un retrato al aire libre, probablemente en sus tierras de Sanlúcar, y señalando con su brazo hacia ellas. Es un retrato singular, enérgico, con 2 elementos espectaculares, la inscripción “solo Goya “ en el suelo y la presencia de los nombres “Alba “ y “Goya “ que se muestran en las sortijas que lleva la duquesa , lo que ha contribuido a reforzar la leyenda de una relación cariñosa entre , como entonces discutiremos. Se conoce que el retrato aparece en el inventario de los recursos de Goya a causa de la muerte de su mujer Josefa Bayeu en 1812, para la partición de los recursos con su hijo Javier. El retrato nos muestra a una dama de enorme atractivo, percibiéndose su fuerte personalidad. No exhibe exactamente una belleza tradicional, sino más bien particular, marcada por un rostro fino y ovalado, una nariz bien dibujada ,con cejas muy marcadas y una espectacular cabellera larga rizada.

  • Un año después la duquesa causó un gran escándalo yendo de postillón en su turismo, con una amiga, la marquesa de Torremanzanal, de cochero o conductora —a la que se desterró de La capital española por su conducta—, y numerosos amigos de lacayos, vestidos con la librea de la casa de Alba (Cumberland 1807, II, partido popular. ).
  • El ticket incluye una audioguía (en castellano, inglés, francés, italiano y alemán), con la que los visitantes tendrán música y las voces en off para adentrarse en la historia familiar.
  • «Era una mujer frívola que tenía muchos prejuicios en oposición a quien le iba a suceder, el duque de Berwick, y fue mala temporada para la Casa. Esa es la realidad», ha disparado, recordando además que la XIII duquesa de Alba no tuvo hijos y en consecuencia no desciende de forma directa de ella.

Otras ediciones apuntan al envenenamiento a causa de los tóxicos afeites que usaba para disimular su ajada hermosura. La capacidad de la condesa de Benavente, duquesa de Osuna por su matrimonio, para aglutinar en su entorno tal pléyade de artistas e intelectuales había suscitado siempre y en todo momento la envidia de la madre de Cayetana, por entonces viuda del conde de Fuentes y casada nuevamente, con el duque de Arcos. Su hija seguiría la incruenta guerra y lograría la victoria definitiva al abrir las puertas de Buenavista, y posiblemente de su corazón, al mágico pincel de Goya. Este pasaba por ser el favorito de la reina en el momento en que inició su historia amorosa con Cayetana. Un romance que no fue más que otra de las muchas aventuras galantes que jalonarían su trayectoria de seductor, pero para la duquesa significó el primero y más esencial de sus amores. Descubierta la libertad merced al matrimonio, de su disfrute nació la leyenda de la duquesa castiza.

La Duquesa De Alba De Goya Vuelve Al Palacio De Liria

Existe una leyenda romántica, sobre una relación cariñosa entre la duquesa de Alba y Goya, sin que hasta el momento existan realmente documentos en que respaldarse ( Mena Marqués ). Esta historia de historia legendaria fué fomentada por la literatura y el cine y ha calado en el aprecio habitual. La historia de historia legendaria parte de que la duquesa era más bien una mujer libertina con varios amantes, incluidos los toreros de la temporada. Con relación a Goya, la leyenda llega hasta el radical de detectar a la duquesa de Alba con la “maja desviste” o con algunas de las jóvenes medio desnudas representadas en los dibujos del álbum de Sanlúcar. Asimismo , la volubilidad amorosa de la duquesa, se ha relacionado con ciertas estampas de “Los Caprichos”, especialmente con “ Volaverunt” que representaría la inconstancia de la duquesa y los dolidos sentimientos de un Goya amado y después rechazado. Otros argumentos en pos de esta relación serian los cuadritos de Gabinete con su criada “La Beata “ que apoyarían la idea de privacidad con la duquesa, que habría permitido al pintor capturar la vida privada y diaria en el palacio de la dama y más tarde en el palacio de Sanlúcar de Barrameda.

Lea mas sobre aqui.

Goya En El Prado

Siendo tan atractiva y tan rica, fascinaban a la multitud sus cambios de peinado, las joyas que llevaba y su forma de portarse. Se pasea a caballo en el mes de mayo de 1779 «montada a la gitana», esto es, a horcajadas, con su cabello peinado hacia atrás, y atada con cintas encima de la oreja izquierda (ibid., carta de Lord Grantham a su hermano, mayo de 1778, L 30/15/54/2). Un año más tarde la duquesa ocasionó un enorme escándalo yendo de postillón en su turismo, con una amiga, la marquesa de Torremanzanal, de cochero o conductora —a la que se desterró de La capital española por su conducta—, y numerosos amigos de lacayos, vestidos con la librea de la casa de Alba (Cumberland 1807, II, pp. ). El cuadro figuró en la exposición de Goya de 1900 (nº 36), en la de «Retratos de mujeres españolas» de 1918 (nº 32), en la de pintura de españa conmemorada en Burlington House, Londres, 1920 (nº 115) y en la del Museo del Prado de 1928.

Una magnífica mansión cercada por un enorme parque, un coto de caza y tierras de tarea donde había trascurrido buena parte de la niñez de la duquesa. Realizaban también frecuentes excursiones hasta Andalucía, donde José Álvarez de Toledo tenía distintas fincas y una vivienda de verano en Sanlúcar de Barrameda. Retrato de la duquesa de Alba en la que se lee frente ella la inscripción «Solo Goya».

La verdad es que Goya empezó a trabajar para los duques de Alba hacia 1794 . La duquesa fue elogiada con mucha pasión por sus contemporáneos, españoles y extranjeros y por los poetas de su tiempo. Estas especificaciones, nos dan iniciativa de una mujer en la que se aúnan la belleza la gracia y el talento, con la amabilidad y la generosidad. Mediante anécdotas y referencias de cartas de la época, se hace evidente que la duquesa se comportaba con una alguna libertad que chocaba con las costumbres de la sociedad aristocrática de su tiempo , lo que se ha achacado a su educación de pequeña única consentida y mimada por su abuelo. El enlace entre ambos sucedió en 1775, cuando contaba 13 años de edad y el 19.

la duquesa de alba goya

la duquesa de alba goya

El marqués de Mora había residido mucho tiempo en Francia, donde frecuentó los entornos ilustrados y mantuvo una tormentosa relación con madame de L’Epinasse, dueña de de los mejores salones de París. Los otros dos hermanos, Juan y Carlos, tendrían una relevancia decisiva en la vida de Teresa Cayetana. El primero como enamorado y el menor por cuanto ella, una vez muerta su madre, se encargó de su cultura y manutención.

Se decía que frecuentaba, adecuadamente disfrazada, bailes y fiestas populares. Era asidua a las corridas de toros, innovaba su vestuario con datos propios de majas y manolas y hacía gala de cierto desgarro castizo. Los usos cariñosos del siglo XVIII imponían para una muchacha casadera la compañía perpetua de la dueña, la supervisión atenta del padre o tutor y, sobre todo, un comportamiento sumiso y recatado. Por el contrario, una mujer casada podía entrar y salir de su hogar sin dar explicaciones, escoger acompañantes de su confianza, disponer de su patrimonio e incluso tener un cortejo, o sea, un chevalier servant.

la duquesa de alba goya

Lea mas sobre algas-marinas.com aqui.

Una tímida señal que ha dado sitio durante la Historia a incontables habladurías acerca de la relación entre el pintor y la aristócrata. Y que fue alimentada cuando dos años después volvió a retratarla en una posición similar, en esta ocasión vestida de negro, a la forma goyesca, y señalando exactamente el mismo suelo en el que añadió la expresión «Siempre y en todo momento Goya». Pero, seamos serios, no parece que estos rastros sean elementos suficientes para mantener esa tesis, que es probablemente únicamente una leyenda. Una leyenda que alcanza aun al nombre de la duquesa, dado que su nombre terminado era María Teresa del Pilar Cayetana. Jamás fue conocida en vida por el nombre de Cayetana , nombre castizo , más acorde con su leyenda de apasionado de toreros , ni firmó cartas o documentos, sino con el de María Teresa. Entre los razonamientos en oposición a esa supuesta relación están la desigualdad de clases y de educación entre los dos.

Llama la atención la calidad de la lona del vestido pintado con una gran maestría tal como la larga melena rizada oscura hasta la cintura, peinado de moda a objetivos del siglo XVIII. Los colores blanco y colorado del vestido podrían referirse a los colores de la Casa de Alba, cuyo escudo de armas se rodeaba en el siglo XVIII de un mantón de púrpura forrado de armiño. Hasta no hay noticias de la procedencia de este cuadro, en el momento en que resurge en propiedad de la duquesa de Berwick y de Alba, La capital española, Palacio de Liria, donde se ha preservado hasta la actualidad. Sin expresiones, desde la lejanía a que la forzaba su cargo, María Luisa inició una guerra sin cuartel contra Cayetana que culminó con el alejamiento de Juan Pignatelli de la corte. La historia de historia legendaria desea que el fundamento fuera una alhaja entregada por la princesa de Asturias al italiano y que este, a su vez, entregó a la duquesa de Alba. Lo cierto es que Pignatelli, en el momento en que el romance con Cayetana había alcanzado su punto culminante, fue designado súbitamente a París en misión diplomática. Los recién en matrimonio, duques de Alba a partir de la muerte del abuelo de Cayetana en 1776, repartían su tiempo entre la corte y la finca de Piedrahíta, al pie de la sierra de Gredos.

Quizá debamos interpretar el “solo Goya “ en el sentido de que solo Goya en ese momento, en España era con la capacidad de hacer un retrato tan magistral. La carta es reveladora del estado de abatimiento de la duquesa ante la inmediata muerte de su esposo y del abatimiento que esta pérdida produjo en su ánimo. Su “nunca bien ponderado Pepe”, había sido sin duda el gran apoyo de su historia desde su boda siendo una niña de trece años. En el primero, observamos a la duquesa de espaldas, identificable por su cabellera negra rizada, asustando juguetona a su camarera Rafaela Luisa Velázquez, apodada ” la Beata” por su religiosidad, con un dije de coral, del que “la Beata” se defiende blandiendo un crucifijo. En el invierno de 1797 el carácter difícil del pintor, amargado por una sordera insanable, y el genio vivo de la duquesa dieron sitio a inacabables y agrias discusiones que acabaron con la relación.

Lea mas sobre crmgratuito.net aqui.

Nadie cuestiona que Goya se sentía fascinado por la personalidad y el físico de la duquesa, como podemos comprobar contemplando este retrato. El perrito que la acompaña, observamos que transporta un lazo colorado en su pata trasera , a juego con los de la duquesa, que le apunta asimismo como integrante de su casa. Goya volvió a retratar al duque de Alba , probablemente a fines de 1795 .

la duquesa de alba goya

En una ocasión, la reina le obsequió al varón una caja de oro con diamantes que este por su parte obsequió a la duquesa. Para compensarle el presente, Cayetana le entregó a su apasionado una sortija que el donjuan rebotó a María Luisa de Parma. La degradación para la duquesa fue total en el momento en que en un besamanos a la monarca hubo de plantar sus labios en el anillo que le había concedido a Pignatelli. Su venganza consistió en entregar a los sirvientes de la monarca copias de una cadena de reloj que le había regalado la reina de Francia. Nacida el 10 de junio de 1762,María del Pilar Teresa Cayetana de Silva fue una figura icónica de la sociedad española de la época.

la duquesa de alba goya