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Cómo encontrar Cada cosa Para entender Acerca de Julio Romero De Torres Cuadros

25/05/2020

julio romero de torres cuadros

Cuando sus cuadros tampoco fueron premiados en la Exposición de 1915 con la medalla de honor decidió retirarse finalmente de las Exposiciones Nacionales. Desde este momento, sus cuadros han comenzado a representar el pabellón español en distintos certámenes internacionales, en París y Londres, entre otras esenciales ciudades europeas. Hijo del así mismo pintor Rafael Romero Barros, director del Museo de Hermosas Artes de Córdoba, aprendió el oficio de su padre en dicha institución, comenzando a colorear en el momento en que solo tenía 10 años.

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De los 220 cuadros que pintó, son fenomenales los de mujeres bíblicas, Salomé, Judit, Marta, María, Ruth, Noemí, etcétera; “mujeres morenas”, La Saeta, Malagueñas, Carceleras, Cante Jondo; y sus magníficos desnudos, El Pecado, La Gracia, La nieta de la Trini, Esclava, etcétera. Pintó y vivió intensamente la vida cultural cordobesa de finales del siglo XIX. En 1916 se transformó en catedrático de Ropaje en la Escuela de Bellas Artes de Madrid y se instala definitivamente en la ciudad más importante. A partir de aquí, representó el pabellón español en distintas exposiciones internacionales, citados en París y Londres por ejemplo ciudades. Su padre, el pintor romántico Rafael Romero Barros, nativo de Moguer, había llegado a la localidad, en 1862, como conservador del Museo de pinturas, y se había instalado en una vivienda, aneja al mismo, con su mujer sevillana Rosario de Torres Delgado.

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  • Pintando en su estudio de la Plaza del Potro, efectuó entre los meses de enero y febrero la que sería su obra final y más célebremente popular, La chiquita piconera.

Zueras Torrent, Francisco, Julio Romero de Torres, su vida y su planeta, Córdoba, Ayuntamiento, Delegación de Cultura, 1974. Al margen de una fugaz aparición en 2013 en el Thyssen de Málaga en el capítulo \’Retratos y símbolos\’ en el contexto de la exposición que le dedicó, de La Fuensanta nada se supo hasta 2017. De esa sensación, o simple ánimo de elucubrar quién sabe, disfrutaría quien pagara 1.173.375 de euros por hacerse con La Fuensanta en ese 2007. El Municipio de Córdoba y el Ministerio de Cultura la procuraron comprar en la subasta de Sotheby\’s, pero no lograron desafiar a ese anónimo pujador.

Al año siguiente, su obra Vividoras del amor, una escena en la que representa a las rameras de un prostíbulo, va a ser rechazada por inmoral. Musa gitana, 1907, temple y óleo sobre lienzo, 97 x 158 cm, La capital española, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. En 1895 se presenta a la Exposición Nacional de Bellas Artes con la obra ¡Mira qué bonita era!

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Romero de Torres fue un magnífico pintor e ilustrador gráfico, un artista alterado al tanto de lo que sucedía fuera de España, y los distintos viajes que realiza a Francia, Bélgica y también Italia le abren nuevas perspectivas sin renunciar a sus raíces. Por cierto, a María Teresa López-musa de la Fuensanta- la insultaron a lo largo de años por las calles de la Córdoba hipócrita por los comentarios que la hacían apasionado del bohemio artista. Pues a Romero de Torres nunca se le debió apellidar como folclórico.

La obra tiene composición piramidal y en el centro ubica a Amalia Fernández Heredia, la bailaora conocida como Amalia la gitana, vestida de mantilla. Al fondo aparecen dos procesiones; la de la Hermandad de Nuestra Señora de los Dolores Coronada y el Muy santo Cristo de la Clemencia, y la del Muy santo Cristo de Gracia y María Santísima de los Dolores y Clemencia. unto con El pecado y Ámbas rutas forma parte de una trilogía sobre el tema del amor místico y el cariño profano con la mujer como personaje principal de esta dualidad. Para esto usa exactamente la misma modelo que en el El pecado, cuadro complementario y sin el que no es posible comprender en su integridad esta obra. Cerca de 1890, el paisaje cordobésempieza a manifestarse en su pintura. El individuo o el grupo quedarán enmarcados en muchas de sus obras. Ahora sus paseos por la vieja C6rdoba ha n prendido en su alma la semi lla prolífica de la melancolía que, más tarde, debe de Florecer en su obra.

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Esta obra es la más esencial dentro de la pintura religiosa de Romero de Torres. Aquí el pintor se muestra como un creyente absoluto, para el que la muerte no es algo tétrico, sino más bien el paso pacífico y dulce a otra vida, mediante un reposado sueño. El pintor religioso que hay en Romero de Torres consigue toda su sublime inspiración, y transporta su obra hasta los límites de lo humano, con un realismo admirable. La saeta, realizada entre 1917 y 1918, es la plasmación plástica de ese género y la expresión trágica de la Semana Santa andaluza. Para su realización, el pintor cordobés tomó como inspiración el artículo de una saeta cordobesa dedicada al Cristo de Felicidad.

Ese año se trasladó a la ciudad condal como director artístico de la compañía de publicidad Walter Thompson. Su fecunda carrera tiene un capítulo particular en su relación con UEE, puesto que Ribera Gómez es el pintor con más grande presencia en la Colección de la Compañía, hasta en trece oportunidades sus óleos ilustraron el calendario del nuevo año en el período que va de 1947 a 1977. Todos son una clara exhibe del resto de su producción, donde aúna de manera cordial la predominación romántica de su formación inicial con la luz mediterránea. Una estela que recorre su extenso legado de retratos, composiciones, desnudos y plafones ornamentales, además de representaciones religiosas y los señalados avisos e ilustraciones. Los reconocimientos oficiales llegaron en 1946, al ser nombrado Colega de Honor de la Asociación De españa de Pintores y Escultores. Un año después recibió exactamente el mismo honor por parte del Círculo de Preciosas Artes de La capital española tras haber conseguido el Premio del Ministerio de Educación Nacional en el Salón de Otoño. Académico de San Fernando desde 1967, lo fue asimismo de la sevillana Real Academia de Santa Isabel de Hungría desde 1971.

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En 1916 se transformó en catedrático de Ropaje en la Escuela de Preciosas Artes de La capital de españa, instalándose definitivamente en la capital. Desde aquí, su obra empezó a representar el pabellón español en distintos certámenes internacionales, convocados en París]], Londres, etc. No obstante, el gran momento de éxito se causó en Buenos Aires, el año 1922. En el mes de agosto de ese mismo año Julio Romero de Torres había viajado a la República Argentina acompañado de su hermano Enrique, y en los últimos días de este mismo mes se inauguró la exposición, que fue presentada en el catálogo por un magnífico texto de Ramón Valle-Inclán. En la Exposición Nacional de 1912, cuando Romero de Torres aspiraba a la medalla de honor, su obra no fue reconocida, lo que provocó que sus seguidores le entregasen una medalla de oro cincelada por el escultor Julio Antonio.

Fuera de España su obra se vio en múltiples exposiciones particulares en Cuba y en Bruselas , ciudad en cuya Exposición En todo el mundo de 1965. Amalia Fernández fue musa y fuente inagotable de inspiración para el pintor cordobés. Esta chiquilla gitana quedó huérfana con ocho años y, a partir de entonces, tuvo que buscarse la vida recogiendo cartones por las casas y formando una parte de un grupo flamenco. Fueron cerca de veinte cuadros los que Amalia, como figura central y secundaria le inspiró. ulio Romero, habitual pintor cordobés, vivió los éxitos de una obra basada en ambientes andaluces, con la mujer como principal protagonista y el desvisto como uno de los temas fundamentales de su obra. No es un pintor de niños, no obstante, en ocasiones, pinta a chicas adolescentes, como las de las proyectos que se van a comentar seguidamente. Entre sus obras maestras y cuadros más célebres se encuentran La Gracia, El Pecado, Poema de Córdoba, Naranjas y limones, La musa gitana, Nuestra señora de Andalucía, Fuensanta o La chiquita piconera, siendo este último el cuadro más habitual del pintor cordobés.

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Ese mismo año marchó a Madrid, para documentarse y agradar su incomodidad renovadora. Después realizó viajes por toda Italia, Francia, Inglaterra y los Países Bajos. Julio Romero de Torres participó con intensidad en todos los hechos artísticos de Córdoba y España. Ya en el año 1895 participó en la Nacional en La capital española, donde recibió una mención honorífica. También participó en las ediciones de 1899 y 1904, donde fue premiado con la tercera medalla.

Amalia murió en 1976 a los 87 años de edad, tan pobre como había sido, antes y tras aquel tiempo en que posaba toda una jornada por 4 pesetas de las de entonces (Fig. 2). La gran especialista en la obra del pintor cordobés, Mercedes Valverde, había hecho un informe a petición del Ministerio de Cultura en que desaconsejaba que el cuadro saliese de España, pero al final se ha podido vender de forma libre. Es una obra que Julio Romero de Torres pintó en 1906 y que presentó a la Exposición Nacional de aquel año, pero se rechazó por inmoral. El jurado no iba a admitir un cuadro protagonizado por rameras, pero ahí Romero de Torres da cabida a la preocupación popular, presente en muchas obras, si bien de forma más sutil.

Al fondo, por medio de una puerta, puede verse un paisaje de Córdoba, algo muy habitual en las proyectos del pintor. En exactamente el mismo, puede distinguirse el Recorrido de la Ribera, el Guadalquivir, el puente de roma y la Torre de la Calahorra. Se trata de un cuadro de 100 por 80 cm pintado al óleo y temple sobre lienzo (Fig. 8). En la planta baja se encuentran varios cuadros y estatuas de su entorno familiar, tal como pinturas de su primera etapa.

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